Empezamos con un tema muy difícil.
Argentina, como es sabido por muchos, tiene uno de los más altos índices de accidentes de tránsito y en el último tiempo se ha declarado la “Emergencia Vial” para tratar de bajar dichos índices.

Foto: Infobae.com
He aquí mi anécdota y crítica al respecto:
Hace poco más de un mes acompañe a un amigo a sacar su Registro (Licencia de Conducir) al Registro del Partido de Tigre, lugar que le fué asignado de acuerdo al domicilio declarado en el DNI.
Tiempo antes el había estado practicando bastante y repasamos juntos muchas reglamentaciones, además de lo que ya había leído a partir del material que se adquiere en estos casos (señales viales – leyes de tránsito), hasta aquí todo normal.
Llegada la fecha fuimos al Registro y pacientemente el hizo los trámites correspondientes, primero el exámen médico, pasó a pagar (de esto no se olvidan), luego el test de manejo y finalmente el test teórico.
Lo increíble es en qué consiste la prueba de manejo, simplemente estacionar el vehículo entre dos caballetes, que estaban puestos con un generoso espacio libre que facilitó muchísimo la tarea, por lo que no fue ningún reto para él superarla.
Cuando pensé que todo estaba listo llegó el exámen teórico, lo sentaron frente a una PC donde se le hacían 35 preguntas con la posibilidad de errar sólo 5, lo cual implica tener algo más de un 85% de respuestas correctas. El resultado fué fallido, terminó con 7 errores y eso lo enviaba a repetir el proceso teniendo que esperar diez días hábiles antes de volver a intentarlo.
Según me comentaba, cuando ya nos habíamos retirado, algunas de las preguntas no eran del todo claras y lo que más lo perjudicaron fueron las situaciones presentadas.
Por ejemplo, en una de ellas hay un automóvil que al intentar adelantar a un camión se encuentra con otro vehículo de frente, entonces decide aminorar la marcha y esperar detrás del camión. Mi amigo suponía que la pregunta estaría relacionada con la mala respuesta de parte del conductor que quiso adelantarse, cuando en realidad se le preguntó acerca de la señal que había al costado de la ruta, bastante desconcertante para alguien que “supuestamente” no ha visto las señales en las rutas (excepto en algún viaje) y menos aún está acostumbrado a prestarles atención. No había nada que hacer más que repetir la prueba.
Nuevamente lo acompañé, esta vez con más nerviosismo pero también con más material estudiado y varias sesiones de preguntas para autotestearse. Llegado su turno ingresó nuevamente a la oficina donde se rinde y el oficial encargado del exámen, que ya tenía los papeles en su mano y sabía que era “reincidente”, sólo apoyó unas señales sobre el escritorio y le pidió que se las identificara. Hizo lo solicitado, mientras el oficial llenaba los papeles sin levantar siquiera la mirada, el resultado era de esperarse: APROBADO.
Aquí surgen las preguntas de siempre…
Porqué deben entregar licencias de conducir de esta manera?
Acaso la vida del otro no vale nada?
De más está decir que he visto desfilar mucha gente durante esos días y puedo asegurar que no llega al 10% la cantidad de personas que “realmente” merecen el privilegio, porque eso debería ser, de manejar un vehículo. Muchas personas de edad avanzada y con defectos físicos visibles, también muchos jóvenes inexpertos que van con su auto recién adquirido a sacar el registro.
Una verdadera vergüenza y una muestra del porqué de la tremenda cantidad de accidentes.
La emergencia no es vial sino mental.